Ucrania · Bienes de consumo
Una empresa, dos bandos. Veinte millones de dólares invertidos en Ucrania, treinta millones pagados en impuestos rusos.
Los especialistas en ética empresarial sostuvieron en su momento que las firmas presentes en ambos bandos de una guerra son las que están en mejor posición para propiciar la paz. Ucrania es donde ese argumento se topa con una invasión a gran escala.
- Sector
- Bienes de consumo
- Lugares
- Kyiv · Lviv · Dnipro
- Responsable del caso
- John Katsos
- Paquete de trabajo
- WP2
- Preguntas
- RQ3, RQ4, RQ5, RQ7
- Periodo de campo
- 2026
El terreno
La invasión de febrero de 2022 produjo la mayor ola de retirada corporativa de la historia europea moderna, y también una larga lista de empresas que se quedaron. Las sanciones, la presión de los consumidores, la seguridad del personal y la posición jurídica de las filiales locales tiraban en direcciones distintas, y las firmas resolvieron esa tensión en público, bajo escrutinio y a toda prisa.
La pregunta corporativa
Cuando empezó la guerra, la multinacional neerlandesa de bienes de consumo de este caso operaba en ambos países, con miles de empleados en cada uno. Las cifras publicadas sitúan sus ingresos rusos cerca de mil millones de dólares y los impuestos que pagó en Rusia en torno a treinta millones, frente a unos veinte millones invertidos en instalaciones ucranianas y quince millones en ayuda. Esas cifras están en el mismo informe anual.
Lo que preguntamos aquí
La literatura sobre diplomacia corporativa formula una afirmación concreta: que las firmas presentes en ambos bandos de un conflicto tienen un alcance y una posición de los que otros actores carecen. Entrevistamos a personal de ambas operaciones donde la seguridad lo permite, junto a contactos de la sociedad civil y del Gobierno ucraniano, y preguntamos qué debe una empresa a un país al que, vía impuestos, también ayuda a combatir.